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Rafting por un río de adrenalina

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Texto y fotos: Marcelo del Moral y Micaela Leone Iglesias / Fotos adicionales: Argentina Rafting

Mendoza es una maravillosa ciudad que brinda un gran abanico de posibilidades al turismo: excursiones a bodegas y viñedos, parques termales, recorridos por la ciudad y lugares históricos, hasta deportes extremos. De todas ellas, la que más nos fascinó como idea fue practicar rafting en el Río Mendoza. ¡Nunca hubiésemos pensado practicar este deporte!

A la mañana pasaron a buscarnos con una combi con destino al Valle de Potrerillos donde se encuentra la base de Argentina Rafting. En el trayecto comenzó a inquietarnos la idea de enfrentarnos a tal desafío por primera vez. Este río no sólo es famoso por ser la principal fuente de riego de la provincia, sino también por tener rápidos de nivel dos y tres (en una escala de uno a cinco).

Al llegar nos sorprendió el imponente complejo montado a orillas del río, que contaba con un gran resto-bar, tienda de recuerdos, vestuarios, lockers y un hermoso deck con vista a la Precordillera. Nos dio la bienvenida un guía que comenzó con una pequeña introducción sobre lo que íbamos a vivir, el disfrute y noción de la naturaleza; nos aseguraba plena diversión y habló sobre “adrenalina” y “sentidos alerta”. Al finalizar nos dio tiempo para recorrer todo el establecimiento, pactando una hora de reencuentro.

Cuando nos reunimos nuevamente, los guías repartieron trajes y botas de neoprene, chaquetas impermeables, cascos y chalecos salvavidas. Luego de equiparnos, nos trasladaron al río antes del Dique de Potrerillos. Las indicaciones fueron muy claras,  en cuanto a medidas de seguridad y prevención, como así también, la manera en la que debíamos actuar en caso de algún imprevisto.

Al subir al bote, nos enseñaron los movimientos con los remos y  los comandos específicos, es decir, el lenguaje o significado de aquellos movimientos (“adelante”, “atrás”, “derecha”, “todos adentro” y “alto”), nos acompañaban un kayakista de seguridad y nuestro coordinador era firme y constante con los comandos. El primer trayecto es de aproximadamente dos kilómetros que, al ser aguas  tranquilas, se utilizan para practicar la coordinación del grupo. Y para disfrutar del increíble paisaje.

De pronto el río comenzó a tener turbulencias y rápidos durante el descenso y el entusiasmo y la alegría se iban mezclando con algo de miedo,  sensación de riesgo e incertidumbre… ¡adrenalina pura! (ahí entendí por qué el guía había utilizado “esa” palabra al comienzo de la excursión) y todo eso se manifestó a través de risas, gritos, emoción, fuerza; era una mezcla equilibrada del ejercicio de “dominio” sobre una caprichosa naturaleza y la más electrizante de las emociones. En cada salto el agua helada color chocolate de los deshielos te empapa de pies a cabeza, aunque gracias al traje de neoprene y la chaqueta, se hace más llevadero ese frío que se sumaba a todas las sensaciones que estábamos viviendo.

Luego de 12 kilómetros (dos de prueba y diez de rápidos) finalizamos la aventura; la misma nos dejó una sensación única de confianza y de querer ir por más! Al regreso a la base, los guías nos felicitaron por nuestro desempeño, a pesar de la inexperiencia. En el resto-bar nos esperaba un delicioso almuerzo buffet para compartir junto a los demás grupos que también habían experimentado aquella travesía. El rafting es una actividad llena de emociones, donde el trabajo en grupo, la unión y la valentía son protagonistas en todo momento.  En un viaje a Mendoza ¡no puede faltar este desafío!

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¡VIVÍ #TUEXPERIENCIA!

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