Palacio Barolo y Fileteado Porteño: un encuentro con dos símbolos de Buenos Aires

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Nota y fotos: Nico Tabak

“… muchas veces las palabras son breves para el asunto”
Canto IV, El Infierno – La Divina Comedia – Dante Alighieri

Lo primero que se me vino a la cabeza al enterarme de la propuesta fue “qué maravillosa combinación”. Con ese entusiasmo inicial, me zambullí en el “Barolo Fileteado Tour” para conocer por un lado, sobre la aparición en los años 20 del Palacio Barolo, inspirado en la obra del poeta florentino Dante Alighieri. Y por el otro, “convertirme” durante un rato en un artista popular de los arrabales de esa misma ciudad, trabajador, aprendiz de artesano y personaje emblemático que enriqueció con su sabiduría del fileteado, nacido en Buenos Aires.

La cita es en la mítica Avenida de Mayo al 1370 en una mañana típica de otoño en Buenos Aires. Allí somos recibidos por Tomás de Palacio Barolo Tours y Darío de 054.travel. Tomás nos da la bienvenida al Palacio con la emoción que se refleja en su sonrisa y la alegría de quien te invita a su hogar y desea que te sientas como si fuera el propio. De esa manera nos induce a dejarnos llevar por los misterios que encierra el Barolo y a disfrutar la visita guiada. A continuación, Darío con una energía poco habitual para ciertas horas en un día sábado, logra sin embargo con su relato contagiarnos su espíritu viajero y emprendedor. También nos narra algunos secretos sobre cómo nació esta propuesta turística que fusiona dos atractivos tan auténticos de la ciudad. Por último, nos dejan en compañía de Rocío, nuestra guía durante el recorrido por el Barolo para regresar con ellos más tarde a la clase de fileteado.

Recorrido por el Palacio Barolo: un templo del arte

“Creo que la admiración debió pintarse en mi rostro”
Canto II, El Purgatorio – La Divina Comedia – Dante Alighieri

Apenas uno ingresa en el Palacio, ya comienza a ser parte de la gran obra realizada por designio del empresario Luis Barolo e ingenio del arquitecto Mario Palanti. Y me refiero a sentirse parte de la obra no solo en sentido arquitectónico sino también literario, porque desde la Planta Baja del edificio ya comienzan las analogías con “La Divina Comedia” del autor italiano, situándonos en el Infierno, primera de las tres partes en que se divide la novela. El Infierno representado por expresivas gárgolas, dragones enfrentados, serpientes, arcos de fuego podemos encontrarlos en la Planta Baja y en los subsuelos del edificio. Por fortuna, en el camino del “infierno” y como alusión a la creencia de que resultan ser falsas las antinomias irreconciliables descubrimos la “ascensión”, escultura de bronce con forma de águila que nos llevará de viaje al paraíso. Ya a partir del 1er piso y hasta el piso 14 transitaremos por “El Purgatorio”.

A medida que se va ascendiendo por el edificio y nos ubicamos más cerca del cielo, mayor es la luz y menor la cantidad de bestias y figuras de demonios. Con la ayuda de Rocío, es posible reconocer la arquitectura neorománica, neogótica e hindú, mezcla de estilos que nos exhibe el Palacio. O, por ejemplo, identificar la frase tallada en latín en uno de los techos que con perspicacia señala que “ningún juez es más justo que el autor de la obra”. También, las referencias a la masonería. Al llegar al Piso 20 hay que abandonar el ascensor y subir los últimos dos que restan a pie por una escalera que cada vez se angosta más y más hasta nuestro destino final, el faro de la cúpula y los 100 metros de altura (100 como el número de cantos de la obra de Dante).

Ya nos encontramos en “El Paraíso” y aunque no nos guía Beatriz, mujer ángel, musa inspiradora del poeta, estamos junto a Rocío que continua su relato y descripción del Palacio con su encanto bien personal. Antes de alcanzar el gran faro apreciamos por los balcones la inmensa vista de la Ciudad, donde observamos históricos edificios como el Congreso Nacional, la confitería El Molino, la Iglesia Nuestra Señora del Pilar. Para finalizar, ascendemos al Faro, contemplamos nuevamente un cielo de Buenos Aires que ya se encuentra inundado nubes y, salimos por un momento a uno de los balcones donde apreciamos la flor de lis en la punta de la cúpula del Palacio. Terminado el recorrido por este alucinante lugar, verdadero monumento histórico nacional, declarado como tal en el año 1997, descendemos hasta el 7° Piso donde nos aguarda la segunda parte de la jornada.

Clase de Fileteado Porteño: el encuentro con la cultura popular

“Oh, qué estética con barrio, / barroquismo y bandoneón, / miniaturas de arrabales / en paisajes de alcanfor. /
Compadrito apuñalado / por los ojos de un pintor, / la decora a Buenos Aires/ con su adiós multicolor”
Horacio Ferrer, Presidente de la Academia Nacional de Tango

Antes de ingresar a la clase, recorremos dos habitaciones ambientadas con la estética de las primeras décadas del siglo pasado, luego nos despedimos de Rocío y somos recibidos nuevamente por Tomás y Darío. Allí mismo se presenta Fernando, nuestro profesor fileteador que antes de “iniciarnos” con la técnica del pincel nos cuenta un poco sobre un arte que fue declarado Patrimonio Cultural de la Ciudad de Buenos Aires por la Legislatura Porteña en 2006 y Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO en 2015.
Este singular arte popular pictórico nació hacia finales del siglo XIX y comienza a lucirse en carros lecheros, panaderos, transporte de colectivos, bares, etc. siempre relacionado con la gente de trabajo. El fileteado es una técnica pictórica, tradicional y popular de Buenos Aires.

Nuestra clase de fileteado contó con las invalorables enseñanzas de Fernando que con el pincel y el esmalte sintético –resistente al tiempo y a la intemperie–, nos permitió ensayarlo en una pintoresca flor dibujada en una tableta de madera personal, utilizando colores muy vivos y, jugando con el contraste y las transparencias, para darle volumen a nuestra obra.

Lo que arrancó con prudencia por lo desconocido, resultó ser una actividad verdaderamente divertida y atractiva, incluso para aquellos como yo que no agarrábamos un pincel ¡desde la escuela primaria! Como se suele decir, “el filete porteño es un tango en colores bailado con pincel”. Y nuestras manos de a poco se fueron soltando y bailando al ritmo de esos colores y esas formas tan porteñas.

Y lo mejor fue que pudimos llevarnos “nuestra propia obra de arte” y las enormes ganas de seguir fileteando.

Una Buenos Aires para seguir descubriendo…

“En tu seno se inflamó el amor
cuyo calor ha hecho germinar esta flor en la paz eterna”
Canto XXXIII (Último de la Novela), El Paraíso – La Divina Comedia – Dante Alighieri

Fueron algo más de dos horas de aprendizaje vivo y experimental. Un paseo por la Buenos Aires del Siglo XX más presente que nunca en la idiosincrasia porteña, en sus tradiciones culturales e históricas, en sus costumbres y mitos compartidos. Por eso la invitación al Barolo Filetado Tour es una oportunidad para el viajero que se detiene a visitar el país más austral del mundo y desea tomarse una pausa para descubrir su capital soñada.

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