La Telesita, bailando con el fuego

Nota: Rael

Para algunos se llamaba Telésfora Castillo, para otros Telésfora Santillán o Teresita del Barco. Para todos es la Telesita. Vivió en Santiago del Estero y su historia fue dictada por la tragedia: su familia entera murió por una peste y el hombre que amó dejó la vida en un duelo. Sanó su pesar dedicándose a los pobres y a los enfermos. Se sabe que la Telesita era diestra en el manejo de las hierbas, de esas que curan. Tanto, que la leyenda la vistió con la fama de milagrera.

La Telesita amaba bailar. Y beber. Y al beber se entregaba a la danza con tal pasión, que no vio la fogata que le convidó fuego a su vestido. Y el fuego consumió a la Telesita que no dejaba de bailar. O que jamás dejó de bailar: hay quienes juran verla bailar, aún hoy, aún con sus harapos, en el monte.

Se escribieron canciones con su nombre y se le ruegan sanaciones. El ritual indica que quien pide ha de ser el centro de una reunión de amigos y parientes. Y que luego de cada chacarera, ha de beber una copa y así hasta caer rendido de baile y alcohol. Eso garantiza que la Telesita cumpla con el pedido. Porque la Telesita sabe lo que es el dolor. Y sabe lo que es entregarse al baile.

VIAJÁ POR ARGENTINA. VIVÍ #TUEXPERIENCIA

También te puede interesar…

Tu comentario…